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¿PRESUNCIÓN DE INOCENCIA?

15 de Mayo de 2018

En medio del alboroto entre familiares, curiosos y policías, se internaba en un centro penitenciario de la capital a un gobernador sobre el que se había dictado una prisión preventiva, cuando un periodista logra preguntar a la hija de la autoridad detenida: “¿Considera que a su padre le están vulnerando su presunción de inocencia?” A lo que prontamente respondió: “¡Evidentemente!” Y añadió: “Esto es una injusticia. Si lo encierran es porque lo presumen culpable”.

Este episodio es frecuente. Más allá de los argumentos de la resolución y las razones del juzgador para ordenar la prisión preventiva (que normalmente no son conocidos por la ciudadanía), lo cierto es que la gente no logra conjugar el principio de “toda persona se presume inocente, mientras no se demuestre lo contrario” con la medida cautelar de detención. En jurisprudencia múltiple, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que la detención preventiva es la excepción de la excepción, pues la regla es que el imputado tenga un proceso penal en libertad, sin embargo, esto parece no aplicarse a determinados delitos que, por su complejidad y características, se decantan por la prisión preventiva. Los jueces se esfuerzan porque las medidas restrictivas de libertad tengan fundadas razones en las que se sostengan, pero regresamos a la misma interrogante: si esto es así, ¿podemos seguir hablando de una presunción de inocencia?

En un Estado Constitucional de Derecho el respeto por los derechos fundamentales y, entre ellos, el debido proceso debe ser irrestricto. Aquello de “Sí, le asiste la presunción de inocencia, pero por la gravedad del delito, el riesgo de que se distorsionen los medios probatorios o que obstaculice la buena marcha del juicio, entonces debemos ordenar su detención”, cada vez asoma como una contradicción más creciente ante la población. Entonces, en la búsqueda de una respuesta a esta situación, encontramos que posiblemente estemos ante un caso más de una importación jurídica distorsionada. En efecto, la presunción de inocencia nace como un principio de enjuiciamiento y no de procesamiento. Esto es, es propio del juicio por jurados en los países anglosajones en donde los miembros del tribunal no conocen ni los hechos ni al imputado. Por ello, se presume inocente quien comparece ante el colegiado. Esto no aplicaría a un proceso como el nuestro, donde ya el fiscal con su investigación ha construido una convicción de responsabilidad del procesado y que intenta persuadir al juzgador de ello. Si esto fuera así, habría que resetear la institución para que la ciudadanía no sienta –una vez más– el desencanto de una aparente paradoja entre el texto constitucional y la realidad.

Publicado en el diario Expreso el martes 15 de mayo de 2018

Fuente: http://www.expreso.com.pe/opinion/guido-aguila-grados/presuncion-de-inocencia-guido-aguila-grados/