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CONDUCIENDO POR LA CALLE PERÚ

07 de Mayo de 2018

El automóvil se ha convertido en un apéndice vital del hombre moderno. Sin embargo, esta herramienta, convertida en una necesidad, además de contar con su lado positivo al formar parte del desarrollo de las sociedades actuales, también posee un lado negativo traducido en caos, muerte, dolor, impotencia, frustración y otras zonas grises que implica la circulación de un automóvil por una calle, avenida o carretera. Ese lado negativo en perjuicio de peatones, conductores y terceros está referido a su uso desmedido, negligente e imprudente traducido en accidentes de tránsito lesionando o dando muerte a las personas, así como las infracciones a las leyes de tránsito con sus respectivas consecuencias penales, civiles y administrativas.

En la sociedad peruana, la desmedida circulación de automóviles, falta de cultura vial, escasa conciencia cívica y bajo nivel de valores ha incrementado el número de accidentes de tránsito al igual que las conductas reprensibles por un uso inadecuado de los vehículos. No hay noticia en los medios de comunicación que no trate sobre el atropello de un peatón (muerte y lesiones), choque entre automóviles, desobediencia a las reglas de tránsito, vulneración a los espacios reservados, comportamientos impropios entre conductores y peatones, imprudencia del propio peatón, corrupción de la policía y la reincidencia habitual de todos estos escenarios en las pistas de nuestro país. Lamentablemente, ello se ha transformado en una normalidad espantosa.

Pareciera que viviéramos en un mundo futurista. Quién no recuerda el final del film Volver al futuro I (1985, de Robert Zemeckis) cuando Marty dice: “¡Retroceda, no hay suficiente camino para alcanzar 88 millas!” y el Doc responde: “¿Camino?… A donde vamos no necesitamos… caminos”. En el Perú es igual, pareciera que no hubiera caminos, pistas, veredas, avenidas, etc. Todos quieren, prácticamente, volar en su automóvil, sobrepasando la velocidad, cerrando el paso, tocando la bocina como si el otro automóvil pudiera volar encima de otros. Y así, sucesivamente, los mismos cuadros surrealistas e ilógicos, porque a estas alturas podemos decir que, desde hace un buen tiempo, lo razonable ha abandonado nuestro sistema vehicular.

El Estado y los peruanos debemos trabajar en conjunto en la concientización del respeto a los derechos fundamentales del otro, así como del cumplimiento de los deberes ciudadanos (cara de una misma moneda imprescindible). Hacerlo desde casa, escuela, universidad y cualquier espacio público o privado donde se pueda erradicar ese individualismo que tanto daño nos hace.

Para concluir, a quienes conducen les dejamos una reflexión de Henry Ford, quien decía: “El mejor automovilista es aquél que conduce con imaginación: imagina que su familia va con él en el auto”. Imaginemos que toda la nación peruana va en cada automóvil de los conductores de nuestras calles.

 

Publicado en el diario Exitosa el lunes 7 de mayo de 2018.

https://exitosanoticias.pe/opinion-guido-aguila-grados-conduciendo-por-la-calle-peru/