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TAREA PENDIENTE: L͍MITES AL TC

03 de Abril de 2018

Teníamos 15 años cuando quedamos fascinados con la figura de Napoleón Bonaparte. Nos deslumbramos con ese genio que realizó una vertiginosa carrera que lo llevó desde un anónimo simpatizante de la revolución hasta ser emperador y amo de Europa por más de una década. Su impronta política, militar y jurídica fue más allá de Francia: marcó el inicio del siglo XIX y el desarrollo de toda la historia decimonónica. Empero, la bibliografía para saber más de él, en Huacho y a inicios de los ochenta, era muy reducida. Hasta que nos cayó un inesperado regalo del cielo: en una librería del centro de la ciudad se exhibía un libro intitulado “Napoleón el pequeño” del extraordinario Víctor Hugo. Lo pedimos como regalo de cumpleaños. Inmensa fue la decepción cuando al iniciar su lectura, advertimos que el texto no trataba del Gran Corzo, sino de su sobrino, Napoleón III. El autor de “Los Miserables” lo llamaba “el pequeño” no por su tamaño, sino por su estatura mental. Como sabemos, Napoleón III tenía algo del gran Napoleón: un retrato de él en su dormitorio.

Similar desilusión tuvimos treinta años después con el libro de Jorge Carpizo, “El Tribunal Constitucional y sus límites”. Nuestro desencanto no fue por el contenido de la obra en sí, sino porque esperábamos encontrar la respuesta a esa añeja pregunta aún sin responder: ¿cuáles son los límites del Tribunal Constitucional? En efecto, el desaparecido jurista mexicano propone dos vallas al poder del supremo intérprete de la Constitución, la propia autolimitación del fuero constitucional y la crítica de la academia a sus decisiones. Nos deja un sabor de insuficiencia. Justamente, porque el autocontrol no ha sido el proceder seguido por los diferentes órganos del ejercicio del poder, es que un Estado Constitucional de Derecho se fundamenta en el control externo de las facultades del Estado. De la misma forma, la importante crítica de los círculos académicos es, obviamente, posterior a las sentencias y de lo que se trata es que el freno sea anterior, para evitar libertinajes en las resoluciones. Sobre todo cuando se dictamina, desde la jurisdicción constitucional, políticas públicas que constituyen una invasión al poder político. El andar virtuoso del Tribunal Constitucional se ha visto ensombrecido con algunos fallos donde la ausencia de límites a su interpretación, ha generado la sensación de un megapoder no autorizado en la Constitución. Esto no debe molestar a nadie. El ejercicio del poder es una facultad, pero también una responsabilidad. Continuaremos en la próxima entrega.

Publicado en el diario Expreso el martes 03 de abril de 2018.

Fuente: http://www.expreso.com.pe/opinion/guido-aguila-grados/tarea-pendiente-limites-al-tc-guido-aguila-grados/