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DESCENTRALIZACIÓN DEL CNM: TIEMPO DE COSECHA

16 de Enero de 2018

Si se realiza una visita a un centro laboral un fin de semana al borde de las veintitrés horas y se encuentra a los profesionales en permanente vigilia, podríamos apostar que se trata de personal médico y enfermero de un centro de salud. Si la escena muestra ahora que, ante una alerta en cualquier momento del día, las personas deben trasladarse hasta el lugar de los hechos arriesgando su vida, imaginaríamos una acción de los notables bomberos voluntarios.

Un cuadro más, el desenvolvimiento profesional se da en la ruta de la droga en medio de la agreste selva peruana y se trasladan en colectivo o mototaxi, todo pagado de su propio peculio, inferiríamos que se trata de misioneros cristianos. Sin embargo, los tres escenarios descritos se reúnen en una sola postal de la que hemos sido testigos en la labor descentralizadora del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM): la labor de las Fiscalías Especializadas Penales (Anticorrupción. Tráfico Ilícito de Drogas, Delitos Ambientales y Crimen Organizado) del interior del país.

En efecto, lo descrito es el día a día de muchos de nuestros fiscales. Quienes no solo deben saber administrar la escasez de medios en sus diligencias, sino que deben convivir y enfrentarse con organizaciones malignas que los aventajan en recursos humanos y materiales. También trabajar con una Policía Nacional que, al rotar a sus miembros, conspira contra la especialización de los mismos. Si el Ministerio Público quisiera hacer un cortometraje publicitario sobre el heroísmo de sus miembros bien puede presentar un vídeo de esta realidad. Desde Lima, los miembros del Ministerio Público podrían hacer una pasantía a estos lugares en que se pergeña con más énfasis la vocación y la mística institucional. Sería mil veces más útil que las que se realizan al exterior donde más atrae la cuidad de destino que el aprendizaje mismo.

El CNM no puede ser un mero espectador de tribuna que comenta el partido desde la comodidad de su butaca. Al tomar contacto con esta realidad y conocerla de cerca, debe vestirse de corto e ingresar a la cancha. No para interferir en la labor del magistrado, sino para valorar esta heroica faena en sus procedimientos de selección y nombramiento, tanto el concurso abierto como el de ascenso, y en las evaluaciones de ratificación. La labor descentralizadora del CNM ya está en tiempos de cosecha. Todo lo vivido y conocido ya se está ponderando en su reglamentación. El lema de “mejores jueces y fiscales para el país” empieza a tomar vida.