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JUSTICIA Y PRESUPUESTO

24 de Enero de 2017

Justo Tardío es un juez de investigación preparatoria de Urcos, Quispicanchis, en Cusco. Solo tiene dos especialistas que lo apoyan en su quehacer. Sin embargo tiene bajo su responsabilidad procesos penales comunes, hábeas corpus, casos de flagrancia, procesos inmediatos que no son flagrancia y la ejecución de las sentencias. Además, no cuenta con la infraestructura mínima para desarrollar su labor jurisdiccional siquiera de manera regular. Su caso se repite desde Ventanilla hasta cualquiera de los 29 distritos judiciales en que está vigente el Código Procesal Penal (hablar de “nuevo” es hablar de un adolescente de trece años a quien se le llama bebé). Imposible pensar que esta norma ingrese en vigencia en breve, por ejemplo, en Lima Este, el distrito judicial más grande del país en población. Se requerirían unos 300 fiscales y hoy estamos por la décima parte. Siempre la justicia en el país está en el ojo de la tormenta. Se le exige al máximo, como se debe hacer con un servicio público de una naturaleza tan sensible. Empero, casi nunca se pueden lograr objetivos mayúsculos con presupuestos minúsculos. Muchas veces se apela a la identificación de los actores de justicia, a su vocación de servicio y sentido de pertenencia. Aun así, no alcanza. “No se puede hablar de autonomía del Poder Judicial cuando el presupuesto está en manos del otro poder del Estado”, repiten los diferentes titulares de la Corte Suprema. Una verdad de cemento. Cualquier turista que pasara por nuestro país en el mes de diciembre y escuchara que los jueces apoyaban la huelga de los trabajadores del sector, repetirían la frase del genial Pepo: ¡exijo una explicación! El Ministerio Público también es protagonista de esta novela hindú. Hay más de un millar de fiscales provisionales repartidos en todo el mapa peruano. No se les nombra por falta de presupuesto. Y se necesita el doble del número actual cuando el Código Procesal Penal esté vigente en todo el Perú. El pasado año el Consejo Nacional de la Magistratura no recibió partida supletoria. Ni fueron aprobados los contratos CAS solicitados. Así, se le pide que elija y evalúe de manera óptima. La economía no lo es todo, pero tampoco podemos ser utópicos. Si el Poder Ejecutivo no le da al Sistema de Justicia lo que le corresponde en esta coyuntura tan delicada y límite, el nombre del juez de Urcos, Justo Tardío, será el epónimo de la justicia peruana.