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IDONEIDAD DE LOS MIEMBROS DEL CNM

13 de Septiembre de 2016

El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) no se ha hecho el distraído en estos tiempos en que urgen reformas en el sistema de justicia. Quiere liderar esta preciosa oportunidad que le brinda el momento del país. Y ha querido comenzar por casa. La institución de la cuadra trigésima segunda de Paseo de la República ha sido glorificada y vapuleada el 2015. Llevada hasta la cima del Olimpo tras la destitución del fiscal de la Nación y descendida hasta el inframundo de Hades por el tema de la vacancia de un consejero electo.

Evidentemente, se desciende del Olimpo rodando y a velocidad de la luz, pero cuesta salir de la morada de los muertos. Hasta hoy (¡después de 10 meses!), la vacancia es el argumento monotemático cuando se quiere tapar el despliegue e intensidad de la actual gestión. Se dice que, por ello, los actuales miembros son inidóneos. Pero cada vez cubre menos esa falacia. Va cayendo en la obsolescencia la crítica de los grupos de interés de siempre. Esos sectores con apoyo externo que siempre están “preocupados”, mientras los que tenemos responsabilidades con el país estamos “ocupados”. Siempre.

Por ello, El CNM, además de su infatigable labor diaria, ha propuesto un fortalecimiento en la elección de sus miembros. Horizontal y vertical. Propone la universalidad de la elección de todos sus miembros, ya no solo del electo por los abogados.

En efecto, se plantea que los magistrados del CNM sean elegidos en votación universal y ponderada por los jueces y fiscales del todo el país; que los miembros electos por las universidades sean electos por sus órganos de gobierno; por último, que los representantes de la sociedad civil, esto es, los elegidos por colegios profesionales distintos a la abogacía sean elegidos por todos los agremiados. Mientras más son los electores, mayor es la responsabilidad del elegido. Crece el grado de participación del país en una institución tan importante. Pero la cantidad y la calidad no deben estar disociadas.

Se propone también elevar las condiciones y requisitos que garanticen la idoneidad de los miembros que eligen a los jueces y fiscales del país: el grado académico de doctor, que demuestre una labor en la gestión pública de por lo menos un lustro y una hoja de vida sin sanciones ni conductas erráticas. Esto es, impecable. Es una propuesta. Puede ser corregida, aumentada, afinada. Todos queremos una mejor justicia.