Artículos

Inicio / Archivo de Artículos / EL MITO DE LA PROVISIONALIDAD JUDICIAL

EL MITO DE LA PROVISIONALIDAD JUDICIAL

05 de Julio de 2016

La aspiración de un Poder Judicial con la totalidad de sus jueces titulares es legítima y de exigencia constitucional. Es una garantía institucional judicial. Por ello, la uniforme idea que la provisionalidad de los jueces debe desaparecer cuanto antes. Empero, se ha empotrado un mito sobre la provisionalidad judicial en el común de la gente y los letrados: el Consejo Nacional de la Magistratura es el responsable de no acabar con esta situación. Destruyamos este mito.

Las estadísticas actuales señalan que existe más del 40 % de provisionalidad. Una cifra grosera que sesga el pensamiento por la ruta de que no se ha hecho mucho por acabar con la situación este fenómeno. No es así. En los últimos años el CNM ha desplegado concursos de selección y nombramiento hasta en zonas de difícil acceso. Y lo seguirá haciendo, pero ahora mejorando los filtros y estándares de evaluación.

Además, ese alto porcentaje debe tener la lectura adecuada. Gran parte de esas plazas jamás podrán ser cubiertas con titulares. Lo explico con el ejemplo más nítido: la Corte Suprema. Existen tres salas permanentes y cuatro transitorias. Los veinte magistrados que suman las salas transitorias no podrán ser nunca nombrados, pues son órganos jurisdiccionales creados para un tiempo determinado, no presupuestados. Aunque en la práctica, no sólo no tienen fecha de vencimiento, sino que se clama por la creación de más órganos de esta naturaleza.

Y esta realidad de la Corte Suprema hay que multiplicarla por los juzgados y salas transitorias de la treintena de distritos judiciales del país. “La provisionalidad no se crea ni se destruye, sólo se transforma” habría demostrado Einstein de haber sido abogado. En efecto, los jueces provisionales, son en realidad titulares que temporalmente ejercen la labor de un superior jerárquico. Un juez de paz letrado, el de juez especializado, un especializado, el de un superior y un superior, el de un supremo. Su puesto como titular está presupuestado, mas no la plaza que ejercen.

Los supernumerarios, a su vez, son aquellos que cubren temporalmente una plaza ejerciendo el cargo a modo de suplencia. En ambas situaciones, provisionales y supernumerarios, son designados por la Corte. Sólo si esta plaza está vacante, podrá nombrar el Consejo. También hay que recordar que la nomenclatura no es la misma en el Ministerio Público. Allí no existe el término supernumerario. Todos son provisionales. Completemos las medias verdades. Acabemos con los mitos.