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EL PARADIGMA LIBERTARIO

22 de Marzo de 2016

Guido Aguila Grados

 

El constitucionalismo nació con un propósito principal y que se ha mantenido por más de dos centurias: el control del poder. Así, todo acto de poder estatal con verticalismo o desborde de autoridad, cualquiera sea  su grado intensidad o matiz, es repudiado y se encienden las alarmas de los controles. Por ello, el Derecho constitucional, en particular, y el antiguamente denominado Derecho público, en general, surgen con la intención de proteger al ciudadano de los excesos de poder del Estado. Y el primer derecho a defender del Estado no pudo ser otro que la libertad. Como lo señalaron los próceres de la Ilustración, no hay nada que denigre más al hombre que lo priven de su estado natural: la libertad. Si bien es cierto, hoy la libertad tiene un abanico de vertientes, la primera por la que se luchó –no podía ser de otra forma- es la personal. Por algo los ingleses crearon el habeas corpus hace ocho siglos. Aunque medio milenio después, la lucha libertaria corrió como fuego en pasto seco por todo el mundo occidental.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, dedica 8 de sus 17 artículos a la libertad. Este documento hito no tardó en expandirse a las repúblicas nacientes de nuestro continente. Casi sin excepción, este grito libertario, lo plasmaron en el canto que dilata más el pecho de cualquier persona: su himno nacional. “Antes niegue sus luces el sol, que faltemos al voto solemne”, repetimos los peruanos desde niños. En el poema nacional nos comprometemos a conservar la libertad hasta con la vida. En otros países, continúa el denominador común: en Argentina empiezan con “¡Oíd mortales! El grito sagrado ¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!”; en Paraguay, no disminuye el compromiso límite: ¡Paraguayos, ¡República o muerte!, nuestro brío nos dio libertad”; en Bolivia se sigue la réplica, “Bolivianos: el hado propicio coronó nuestros votos y anhelo, es ya libre, ya libre este suelo, ya cesó su servil condición.” Y siguen firmas.

El paradigma libertario fue la marca registrada del Estado Constitucional. El individualismo predominó por encima de todo. Las demás variantes de la libertad y los derechos plurales fueron llegando paulatinamente. Hoy, podemos decir que es muy difícil encontrar lugares donde se castre la libertad de manera abierta. Empero, parece que ese paradigma inicial convive con otros paradigmas de este tiempo. ¿Cuáles son? Los postulamos en la siguiente entrega.